Globalización (13.01.2003)

Fuente: Intervención en el Foro de Empresas el 13 de enero de 2003.

Aunque les sorprenda voy a comenzar hablando de la globalización, ya que, a largo plazo, esta imparable tendencia va a afectar hasta los cimientos de nuestras empresas.

Globalización

Para empezar sostengo que es hipócrita hablar de los países pobres y su emigración, haciendo llamados a la solidaridad, y al mismo tiempo, impedir a estos países exportar sus productos, alegando que tienen una mano de obra barata o que son las multinacionales las que se aprovechan de su producción.

¿A quién van a vender sus productos? Los pocos productos que son capaces de producir, ¿cómo van a tener una mano de obra más acorde a la nuestra, si no les permitimos competir? ¿Acaso no es aceptable que las personas emigren de sus países de origen, cuando existe un mundo de abundancia idealizado y aparentemente a su alcance?

Ese es el principal motivo que me impulsa a aplaudir la supresión de fronteras comerciales. Yo deseo que el libre comercio premie a quien se esfuerza, a quien es capaz de aportar productos mejores y más baratos, beneficiando con ello a los consumidores.

Como toda transformación tiene sus riesgos y necesita un período de maduración, es imprescindible que se creen organismos internacionales que eviten los abusos de las grandes corporaciones, la corrupción, los intentos de comercializar productos no adecuados para la salud, que ya hoy circulan y que cuando son rechazados por nuestros países, aceptamos sin pestañear que terminen en los mercados de quienes no poseen esos controles.

Eso sí, queremos quedar bien enviando unas limosnas que en algunos casos terminan en manos de los grupos dominantes en los lugares de destino.

En resumen, la mayor internacionalización del comercio puede y debe servir para un mejor equilibrio mundial. Es inútil la lucha en contra. Dediquemos ese potencial a defender la creación de los instrumentos garantes de las buenas prácticas. Estoy convencido de que la defensa de la ética en el comercio nos traería una mayor calidad de vida… y no me refiero a unos pocos, sino a toda la humanidad.

Economía canaria

Pues bien, en ese marco cuya tendencia he expresado, en nuestro Archipiélago nos aferramos a una frase de moda: el desarrollo sostenible, que en realidad transformamos en el frenazoinsostenible, y cuyo producto final es el descubrimiento de las moratorias. Fuente de bendición para proteger la mediocridad de los empleadores acomodaticios temerosos de la competencia, de los empleados cuya meta es el sueldo con el mínimo esfuerzo y, ¿como no? de los políticos cuya meta consiste en perpetuarse en el poder sin importar el empobrecimiento de nuestra región. Por lo visto nadie se ha percatado de los efectos imprevisibles que tienen semejantes intervenciones en la economía, consiguiendo frecuentemente el efecto contrario al deseado. Pero no importa, lo único que interesa es no rectificar para hacer creer que lo estamos haciendo bien.

Como si se tratara de un pueblo desprovisto de todo sentido común y como si el tiempo no fuera un juez implacable, se persevera en tácticas fracasadas, que nos obligan permanentemente a la mal llamada “negociación”. La tremenda tentación de dominar el ajedrez económico ha tenido como resultado graves consecuencias para los países, cuyas autoridades económicas no han tenido la suficiente humildad como para reconocer que el mejor planificador es el que solo interviene para evitar favorecer a determinados sectores, evitando monopolios, posiciones de dominio y actuaciones desprovistas de ética profesional tendentes al enriquecimiento ilícito en detrimento del consumidor, que es en definitiva el poseedor de los máximos derechos y el único que puede justificar estas actuaciones.

Los que están en el ruedo económico están más capacitados para definir los límites del crecimiento, y son ellos los que corren el riesgo, los que pagan el precio de los errores, al contrario de quienes desde un puesto político no arriesgan su propio bolsillo, sino el de los contribuyentes.

Con mis hijos, Oliver y Claudio de izquierda a derecha, en un momento del Foro. Imagen publicada en La Provincia.

Por otra parte la musculatura de la creatividad, la sana competencia y la capacidad de desarrollo no es algo que pueda encenderse y apagarse caprichosamente. Por el contrario, es algo que requiere entrenamiento y se ha de cultivar a diario para no caer en la apatía.

Moratoria a los residentes, moratoria turística, moratoria a las grandes superficies, moratoria a los coches, moratoria a los coches de alquiler, moratoria a los transportistas. ¿Cuántas más? Cualquier día nos propondrán la moratoria política, al grito de ya somos suficientes, hasta puede que las plazas sean hereditarias. Están convencidos de que el invento funciona, ya que llevan muchos años con el programa de mentalización. Que a nadie se le ocurra llamar a esto intervensionismo, pues será condenado a que su competencia reciba subvenciones, comprometiendo su estabilidad. Por fortuna, en mi sector no parece que nadie se interese por ser beneficiario de esta situación. Hemos defendido siempre la igualdad para competir libremente. Creemos que nuestra filosofía nos impide descender por la pendiente de la ineficacia y la parálisis creativa, aunque ello implique un mayor riesgo.

La experiencia demuestra que es muy fácil penetrar en políticas intervencionistas sin medir las repercusiones económicas que solo quedarán patentes en el tiempo. Sin embargo, esas políticas populistas se realizan para captar votos, aunque tengan como resultado la hipoteca del futuro que pagaremos todos.

“No se puede ser rico en una casa de pobres”: esta es una frase muy antigua de un canario que defendía la creación de la riqueza que proporciona el libre comercio y que expresa claramente lo que pretendo decir.

En paralelo, hemos creado el aparato burocrático más importante de España, que obviamente no se alimenta del cielo y que junto a la política proteccionista distorsiona el mercado, pero proporciona clientes incondicionales. Lejos de acometer la tantas veces prometida reforma de la administración, ésta se autojustifica obstaculizando el desarrollo, y en lo poco que ha mejorado en los últimos 28 años es en que ya no son necesarias las pólizas. Sirve esta situación para poner a prueba la amistad de quien puede aligerarnos cualquier proceso administrativo y con ello conseguir nuestro agradecimiento, con el consiguiente agravio comparativo para quien no goza de ese privilegio.

Esto tiene que ver con el Estado de Derecho, pero también con la economía, porque le resta recursos y ralentiza hasta la desesperación a quien invierte o desarrolla proyectos que crean riqueza y, por tanto, puestos de trabajo.

¿Quién va a pagar todo esto? ¿La Unión Europea?… ¿Y los países del este? Mientras países como Alemania se entusiasman con las oportunidades de negocio que crearán estas incorporaciones, en Canarias solo se nos ocurre que son competidores en la recepción de subvenciones. Preferimos condenar al aislamiento a esos millones de personas para poder disfrutar del subsidio.

Además hemos creado un alambicado sistema fiscal y de subvenciones, que nos obliga a la permanente negociación con la UE, con el consiguiente desgaste, reducciones en el tiempo e inseguridad. Figuras como IGIC, AEIM, RIC, REA, bonificaciones del artículo 26, etc.

Negociemos para Canarias una definitiva rebaja en el IRPF y en el impuesto de sociedades, que compense el coste de la insularidad, la lejanía y la fragmentación del territorio, impongamos la racionalidad en nuestra administración con el consiguiente ahorro y dejemos que la economía libre haga su labor. Basta con abrir los ojos y contemplar la historia reciente, con el destape de las vergüenzas de sistemas intervencionistas, donde la debacle fue superior a lo previsto por los más ardientes defensores de las economías liberalizadas.

Empresa

El guión me obliga a hablar de mis planes empresariales y en ese sentido les diré que seguimos invirtiendo. Me refiero, para los que no me conocen, al Grupo Domingo Alonso.

Confiados en el potencial humano que integra nuestra organización, seguimos desarrollando negocios en otras áreas y en otros mercados. En el primer caso, en sociedad con quienes conocen el sector; y en el segundo caso, con quienes conocen el país. Estamos precisamente en la etapa en la que los recursos humanos son el principal patrimonio de la empresa. Es más fácil conseguir dinero y es más fácil adquirir instalaciones, que conseguir la aportación de los mejores pensadores ejecutivos y el personal mejor formado del mercado. Contar con ese potencial solo se consigue con tiempo, con una estructura muy horizontal, con planes de carrera, con planes de formación, con posibilidades de promoción, y siendo empresas atractivas para los que tienen el propósito de satisfacer sus legitimas ambiciones profesionales, dentro o fuera de nuestra organización.

Hemos entrado en Cabo Verde y en Venezuela, y estamos preparando el desembarco enotro país. Nuestra apuesta de internacionalización está claramente en Hispanoamérica, aún siendo conocedores de los momentos que se viven en ese continente.

También hemos incidido en el campo de la informática, con el desarrollo de programas que pretendemos vender en todo el mundo. Y en el ámbito de la formación, dentro y fuera de nuestro sector, también con múltiples actuaciones fuera de nuestro territorio, que están siendo muy valoradas por nuestros clientes.

Somos conscientes de nuestras fortalezas y también de nuestras debilidades, queremos aprovechar las oportunidades y dulcificar las amenazas, pero nuestro objetivo es ser competitivos en el mundo, no solo en nuestra tribu. Sin mirar a nadie por encima del hombro, respetando a los que nos rodean, pero sin perder de vista la dirección hacia donde se mueve el mundo, para aprovechar la corriente y no vernos arrastrados por ella sin rumbo definido.

Sergio Alonso Reyes

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